Me encuentro muy sola. Dolida completamente. Aún no se cuales sean los verdaderos sentimientos del chico que en verdad quiero y me gusta. Esto es muy deprimente, puesto que saber que no significo lo mismo para él me baja el autoestima. Me hace pensar que no soy especial y eso es intolerable. Estaba tan mal por Dieguito que decidí corresponderle a un brazilero muy lindo que desde que me conoció lo único que ha hecho es tratarme muy bien, pero no es lo mismo, porque yo quiero a Diego.
Hoy es el cumpleaños de mi lindo brazilero, así que iremos a tonear con mis amigos a una gran discoteca de Park City, Utah llamada Harryos.
Mis amigas y yo nos pusimos muy sexis y partimos. Obviamente yo caminaba de la mano de mi brazilero. Ese día estaba dispuesta a olvidarme de todos los problemas que había tenido y disfrutar de la noche. Todo comenzó muy bien, lo primero que hicimos al llegar a la discoteca fue pedir dos botellas de cerveza para mí y para él. Luego de un rato, me puse a bailar, cuando de pronto el dj puso todas las canciones de Daddy Yankee. Sentí una nostalgia al saber que no estaba bailando con Diego. Gracias a él, a mí me gusta Daddy Yankee porque me mostró todas sus canciones. Era increíble que pasaran sus mejores canciones y las este bailando con otro chico. No podía soportarlo más. Tenía que divertirme. Pedí otra chela. ¡Qué rico! Me encanta la bud light, suavecita, heladita, uyyyyyy, tomé toda la noche botellas de botellas. Me embriagué. Me volví loca, pero me encantaba estar así. Mi brazilero paraba atrás de mí, cuidándome. Muy lindo detalle de su parte, pero odio que me cuiden demasiado. Me gusta que me dejen volar, y más cuando estoy en ese estado. Así que aproveché que se volteo, y me fui corriendo sin rumbo por toda la discoteca. Iba a donde me llevara el destino. De pronto, alguien me agarró la cintura.
—Hola, soy Lucia,¿ tú también eres de Perú ,verdad?
—Sí, ¿de qué universidad eres?
—Soy de la universidad de Lima y tú
—También de la universidad de Lima
Mientras íbamos conversando de las cosas que habitualmente se habla cuando conoces a una persona, yo me fijaba en lo hermosa que estaba. Se había vestido de una forma muy sexy. Y su brillo labial hacia que sus labios me llamara la atención. Su cabello estaba planchado y le quedaba perfecto. No sé qué me sucedía. Creo que regrese a mis viejas andadas. Regresé a mi época de Lesbiana. Pero olvide lo torpe que era para gilear con una chica. Le comencé a hablar cosas tontas. Sentí que le aburrí. Me sentí decepcionada de mi misma. Creo que necesitaba más cerveza para sentirme más activa. Le dije para ir a tomar. Aceptó. Me parecía raro que esté ahí conversando conmigo que con sus amigas. Tomamos dos botellas más. Me sentí más ebria aún. Ella también lo estaba. Nos pusimos a bailar como locas. De repente, el Dj puso la canción “Descontrol” de Daddy yankee. Me sentí mal. Me acorde de nuevo en Diego. Tenía que sacarlo de mi mente. A la vez, Lucia me alocaba con ese brillo intenso que se había puesto en los labios. Se volteó al momento de bailar, y la pegué hacía mí. Comencé a agarrarla por la cintura y oler el rico shampoo que había usado. No me dijo nada, así que pensé que le gustaba lo que hacía. Le bese su rico cuellito. ¡Delicioso! Poco a poco agarraba sus piernas y sus nalgas. Era muy excitante. Ese pantalón le quedaba apretadito. Ufffffff. La jale suavemente de su cabello y la besé. Fue el beso más rico que he tenido desde hace tiempo. Lucia se excito también. Cuando terminó la canción, le pedí que me acompañara al baño, debido a que no me veía muy bien porque tenía cara de borracha. Me acompañó y no había nadie. Así que abrí la puerta de uno de los baños y la jale para que entrara conmigo. Ella se asustó un poco. Me dijo que estaba loca, pero a la vez me miraba con cara de querer hacer cosas malas. Nos besamos. Nos tocamos todo. Puedo decir que lo hicimos. Salimos del baño. La fiesta estaba a punto de terminar. Le pedí su número de teléfono. No me lo quiso dar. Dijo que ella me agregaría al facebook. Acepté su decisión. Me despedí de ella y salí de la discoteca.
—Fernanda, ¿dónde estabas?— me pregunto mi brazilero, recibiéndome con un fuerte abrazo.
—Estaba buscándote, no te encontraba.
—La pase bien contigo hoy
—Yo también la pase muy bien mi morocho lindo.
Me sentí una hipócrita total. Pero bueno, no pude hacer nada .Regrese a mis viejas andadas por una noche, y me sirvió para que ahora en mi mente sólo esté Lucia.
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